lunes, 30 de diciembre de 2013

Brote 29: En el cofre de Davy Jones

Cuaderno blanco
A las afueras de Helsinki.
Es extraño despertar en un lugar desconocido. Apartando las razones obvias (desconcierto, confusión…), uno puede llegar a pensar que es otra persona. Lo cierto es que ahora, en este pajar abandonado, en esta cuadra trasnochada, con el frío polar colándose por todos los rincones y rodeada de compañeros inusuales de viaje, no me siento yo misma. Miro a mi alrededor, ellos aún duermen. Ella, con su ojo aún más inflamado que ayer y él, murmurando viejas canciones en sueños. Tímidos rayos de luz se cuelan entre las pútridas maderas, señalando que pronto deberemos partir. ¿A dónde? A lo incierto. Escribo por fin en este cuaderno en blanco, dejando constancia de una aventura que no quiero vivir, de este viaje que es pesadilla, del miedo que tengo a que todo esto sea real. ¿Qué hago yo aquí? Esperamos llegar a Helsinki y encontrarle un sentido a todo esto, pero ¿qué ocurrirá si en Helsinki no hay respuestas? Tengo miedo. No quiero llegar. Esta no es mi vida, esto no es real. ¿Por qué no puedo cerrar los ojos y despertar a su lado? No soy fuerte, nunca lo he sido. No he sabido afrontar problemas, siempre he huido de ellos. Ni siquiera sé quién soy, ¿cómo voy a saber qué está pasando o qué debo hacer? No sé si puedo continuar, no sé si debo. El horror del camino me susurra que no es nada comparado con lo que me espera.  Y si algo he tenido siempre, ha sido instinto. El mismo que no me ha dejado dormir y que me hace saber que nos acercamos a un gran peligro. Pero, ¿qué opción nos queda? Ya no hay vuelta atrás. Bea se despierta, debo dejar de escribir.