viernes, 13 de julio de 2012

El lado oscuro

Por supuesto, esa mal llamada crisis nos llevó a la guerra. Unos la calificaron como la II Guerra Civil, otros como Terrorismo, otros simplemente siguieron con la tónica de usar eufemismos y ocultar la verdad. Lo que fué llamado por el Gobierno como "un ataque insignificante de rebeldes independentistas antisistema" significó lo que ellos más querían. España se rompió. Los poderosos contra los humildes, el capitalismo puro y duro contra un conglomerado de ideas más o menos utópicas, antisistemas, comunistas, anarquistas y demás. Tanques contra piedras. La lucha en sí no duró mucho. Los mineros de Asturias fueron los que más aguantaron. En Madrid y Barcelona, algunos generales se pasaron al Ejército del 15M, mientras que espías del Gobierno se hacían pasar por perroflautas.

Ante la visión de una revuelta propagada por todo el continente y ante el miedo de perder más dinero, Europa expulsó a España de la Unión Europea y del Euro. Todas las fronteras fueron cerradas a cal y canto. No solo España quedó asilada, Portugal también. Las protestas y disturbios llegaron con celeridad a Lisboa y el Gobierno español, en un ataque sorpresa, tomó el control del gobierno luso. Ningún país alzó la voz en contra, nos habían abandonado a nuestra suerte, condenados al ostracismo, pensaban que aislándonos, el terror no llegaría a sus puertas. Altos muros de hormigón separaban la frontera natural con Francia. Ceuta y Melilla fueron invadidas y anexionadas por Marruecos en un ataque relámpago que acabó con toda la población española. Las islas Baleares fueron tomadas por Alemania, aunque una pequeña base rebelde se escondía (o malvivía) en algún lugar de Formentera. Las Canarias corrieron una suerte dispar. Mientras los rebeldes se libraron de toda fuerza gubernamental y pidieron reconocimiento internacional, se les fué denegado y un bloqueo similar al de Cuba causó una hambruna que acabó con la mitad de la población. 

El caos había llegado para quedarse. Se instauró el español como lengua única y los medios de comunicación fueron controlados por el Gobierno. Internet se capó y manipuló. La radio también. Todo transmitía la misma señal retrógrada en bucle. El NO-DO a su lado parecía una parodia. La Iglesia se hizo aún más fuerte, ya que secretamente subvencionaba al Gobierno. La gasolina se agotó al poco tiempo. Sólo el Gobierno mantenía una reserva que utillizaba en casos especiales y batallas. Pero el tiempo de las grandes batallas había pasado y mantenían el orden con miedo y armas de fuego. De eso tenían a raudales. Los primeros meses fueron los peores. Aquello parecía la Revolución Francesa pero con tanques y cocktails molotov en vez de guillotinas. El Ejército del 15M sufrió una lucha por el poder interno y eso les dividió. Parece ser que ése es el punto flaco de la izquierda, a la hora de la verdad, cada uno barre para casa en vez de unirse contra un mal mayor. La cuestión es que ahora que se ha calmado todo un poco, solo quedan pequeños comandos rebeldes sin recursos que se dedican más a fantasear que a luchar. Nadie les culpa. La mayoría han perdido amigos, familia, alguna extremidad o simplemente no tienen qué comer. 

La Familia Real salió por piernas en cuanto vió la muchedumbre a las puertas de la Zarzuela, ahora viven plácidamente en Arabia Saudí, ese país amigo.