No sé si es porque acabo de cumplir 27 años. O si es que en el fondo se me está yendo la cabeza.
La cuestión es que últimamente no paro de pensar en la Muerte. Todo me recuerda a ella. Me he dado cuenta de mi propia mortalidad y de todos los que me rodean. Parece que la busque. Si veo una peli sobre el Che, acaba y me pongo a buscar en internet sus fotos muerto, por ejemplo. Me pasé una madrugada entera buscando las fotos de los altos mandos nazis muertos. Hasta de los hijos de Goebbels, que parecian que estuvieran dormiditos. Al final, esa noche, tanto ver cadáver, no dormí.
Leo estos días un par de libros llamados Polvo eres y Polvo eres II de Nieves Concostrina, en los que se cuentan muertes famosas (o no tanto) y que pasó con algunos de los cuerpos. Están contados de una forma amena e incluso divertida, no me parecieron nada morbosos. Parece que a ésta mujer le va el folio, como a mí. La cosa es que me pongo sensiblera, y cualquier cosa me saca tres lagrimones o cuatro, como el chaval que murió y su familia, cada vez que se va a comer una pizza, deja 500$ de propina al camarero porque así lo quiso el muerto.
Me fascina saber qué pasa con los cuerpos una vez muertos. Y qué hacen los vivos con ellos. Que si autopsias, que si formaldehído, que si momias, que si cremación, que si saponificación cadavérica, que si epitafios, que si cuanto tarda un cuerpo en pudrirse en agua, en tierra o al aire libre, que si la gente roba muertos por gusto o por razones políticas, que si memento mori, que si fotos aquí, videos allá... Aquí, en Finlandia, antiguamente, cuando alguien moría en casa, se le metía en la sauna, donde le velaban hasta el entierro. Las tumbas aquí son de tierra, aún no he visto ningún nicho. A eso, súmale que medio año esto está completamente nevado. Así que cuando visito un cementerio, no puedo parar de pensar que esos cuerpos, esos huesos que me rodean, están frescos, muy frescos, y que posiblemente el proceso de putrefacción tardará mucho más del doble que en un lugar como España, por ejemplo. ¿Ya os he asustado? ¿Creéis que estoy para atar? Bueno, no sé, yo creo que más que nada, estoy desvelando algo que para la mayoría sigue siendo tabú. Quizás quiera saberlo todo sobre la Muerte, para así dejar de temerla. Observarlo todo desde una posición científica, aséptica. Aunque eso sigue sin aclararme el gran misterio. Mucha gente pone su Fe en el más allá. Creen en una vida posterior a la terrenal, rezan y viven de manera especial para ganarse la entrada al otro lado. Yo no creo en ninguna religión organizada, pero no puedo negar la parte de magia y romanticismo que tiene algo como la vida y la muerte. Como una cosa, un cuerpo, un árbol, pasa a ser otra cosa. Como, aunque ya te hayas ido, sigues formando parte de todo. A veces esa idea me hace llorar. Pero por lo bonito que es, por como llega a reconfortarme la idea de no desaparecer del todo, de seguir formando parte de algo tan increíble como la tierra.
No puedo entonces, dejar de maravillarme por vidas pasadas, por historias que nunca podré más que admirar en viejos libros. Cada día me sorprendo descubriendo a alguien, algo, que por un momento ayudó a ser al mundo como es hoy, con sus cosas buenas y sus cosas malas. En parte, ayudó a que yo fuera quien soy, a que vosotros fuerais quienes sois. No somos más que cadenas de ADN, respirando y decidiendo nuestro destino cada día. No importa si durante nuestra vida logramos ser reconocidos en algo o no somos más que personas anónimas. Porque cada vida cuenta, y permitidme deciros, que seremos recordados. Quizás no sabrán nuestros nombres, al igual que yo no sé los nombres de mis antepasados o los del vecino, pero les agradezco profundamente y de corazón, que hayan existido. Si no, yo no estaría aquí, ni vosotros tampoco.
La Muerte es un viaje sorpresa a lo desconocido. Y además, todos lo tenemos reservado. Supongo que la cuestión radica en tomárselo como una última aventura.
No hay comentarios:
Publicar un comentario