lunes, 18 de febrero de 2013
Brote 11: Cosas muertas
He llegado a casa. Mierda. He olvidado "comprar" velas. Minipunto para mí. Ya casi es noche cerrada y había olvidado completamente que en mi casa no hay luz. Presto atención al piso de al lado. Ni un ruido. Pronto tendré que volver a entrar y ver qué narices pasa. Decido chequear todo lo que he traído y no paro de darme cabezazos. Medicamentos. Bien. Básicos, pero bien. Comida. No tan bien. Debería haber mangado un hornillo y productos frescos ahora que aún pueden comerse. Ropa. Bien, pero me faltan unas buenas botas y unas raquetas para andar sobre la nieve. Por no hablar del saco de dormir, tienda de campaña y trineo para transportarlo todo que no he cogido. Resumiendo, mi misión de reconocimiento y pillaje me ha salido un poco regulero. Aunque claro, ni lo había planeado y encima La Del Peto no me ha puesto las cosas fáciles. Mierda. La Del Peto. Joder con La Del Peto. Le he dado. No se ha movido más. Quiero pensar en ella como si fuera un objeto, algo abstracto, algo no humano, una amenaza para mi integridad... ¿Pero lo era realmente? No. No lo creo. Alguien la estará buscando. Alguien estará preocupado por ella. Mierda. ¿Dónde está Teemu? ¿Volveré a verle? Y si lo hago, ¿será como ella? Y si lo es, ¿seré capaz de hacerle lo mismo que a ella? Y ¿por qué no puedo decir lo que he hecho? Muerta. Está muerta. No puedo confirmar si ya estaba muerta antes, pero me gustaría pensar que sí. Pensar que no la he matado, que la he liberado de su sufrimiento y todos esos tópicos. Pero, ¿estaba ella sufriendo? No es que se la viera fresca como una lechuga pero... Déjalo ya. Esto es lo que hay. No sueñas, no es un juego de rol, no tienes vidas de repuesto ni puntos de guardado. O ellos o tú. Así que espabila, coño. Debería comer algo. Y darme una ducha. Me siento sucia, mayor y lejana.
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