jueves, 21 de febrero de 2013

Brote 13: El encuentro de las Valkirias

-Deberíamos llevarnos más.- Bea coge un par de raciones de combate del ejército británico y las mete en su carro de reparto. Cuando la encontré aquí, en la armería hace un par de horas, me dió un susto de muerte. Me había olvidado completamente de ella. Bea, mi amiga valenciana en el frío norte. Vivía sola a unos cinco kilómetros de mi casa, a las afueras de la ciudad. Desde la buhardilla en la que vive vió un par de camiones del ejército pasar a toda velocidad y puso la radio. Su cercanía al cuartel le permitía, a veces, cazar alguna que otra transmisión. Entendió algo sobre San Petersburgo (que tan sólo está a 300km de Helsinki) y que ya habían llegado. Qué o quién o a dónde había llegado, ya era otra historia. Al quedarse sin electricidad, decidió salir a buscarme. Me ha dicho que la principal carretera para salir de la ciudad está llena de coches vacíos y restos de sangre aquí y allá. Dice que no ha visto a más de seis o siete personas vagando con visibles problemas de salud. No ha tenido contacto directo con ellos. Yo no le he contado nada sobre La Del Peto. Bea piensa que todo esto puede estar causado por algún agente vírico, que los rusos hayan tenido algún accidente o incluso que lo hayan soltado a propósito. A mi ésa posibilidad me suena desfasada, a demasiada guerra fría. Los rusos siempre tienen la culpa de todo. Además, no entiendo qué ganaría Rusia con todo esto. Por no hablar de que Vecina Siniestra y La Del Peto no parecían enfermas. Parecían putos zombies de manual, joder.

Bea tiene un plan. Dice que lo más importante es que salgamos del país cuanto antes. Lleva una mascarilla de papel e insiste en que yo también me ponga una. Parece que lo tiene todo bajo control. Rambo la ha poseído. Se ha puesto una bandana roja a modo de vincha de Karate Kid y con sus mitones negros no deja de toquetearlo todo en la tienda, con mirada curiosa. Planea robar un coche y conducir hasta Helsinki. Allá embarcar en el primer avión que encuentre. Cree que Lahti ha sido evacuada, pero no se da cuenta de que no se puede evacuar una ciudad de cien mil personas sin avisar, en silencio y sin dejar rastro. Ni aún siendo finlandeses pueden ser tan efectivos. No tiene sentido. Nadie ha sido evacuado. Simplemente han desaparecido, se han esfumado, han sido arrebatados. Puf! Como en un truco de magia.

Lo cierto es que yo también quiero salir de aquí. No sé nada de mi familia ni de mis amigos. Ni siquiera sé si esto ocurre más allá de Lahti. Pero no puedo irme directamente a Helsinki. Puede que Teemu esté en Orimattila, en casa de sus padres. Orimattila queda a veinte kilómetros al sur de Lahti. Podemos ir allí primero y desde ahí completar los ochenta kilómetros hasta Helsinki.
-Mira, ¡soy la hermana chunga de Daryl Dixon! - exclama Bea con una ballesta en las manos.
-Anda, deja de apuntarme, no vayamos a tener un disgusto.
-Perdona. La emoción...
-Friki.
-Bah. ¿Tú no querías la pistola de Harry el sucio? Aquí hay una parecida.
-Sí, pero tiene demasiado retroceso para mi y pesa mucho. No es demasiado práctica. Tendríamos que llevarnos un par de rifles tipo ak47, de ésos que no pesan a penas nada. - Mientras fardaba de lo poco que sabía de armas (gracias a unas prácticas de tiro con el primo de Teemu, un año atrás), guardé disimuladamente el magnum descargado en mi mochila. Quizá me traiga suerte. Parece que la visita a la armería ha sido fructífera: 1 ballesta con 20 flechas, 2 rifles M95 más 10 cargadores de 30 balas para cada una, 5 raciones de combate para cada una (en un principio queríamos más, pero pesan casi un kilo cada una, hay que ser racionales con el peso que podemos cargar), mapas, 2 brújulas, 2 encendedores de magnesio, 1 hornillo de gas con un par de cartuchos de gas extra y 2 cuchillos de caza. No es un arsenal, pero es que tampoco tenemos intención de invadir Polonia.

1 comentario:

  1. Polonia no, pero la """reconquista"""de Gibraltar, fácil.
    Esto está que arde!

    ResponderEliminar