domingo, 31 de marzo de 2013

Brote 26: Up in the Air

Eli dejó apoyada su muleta en la barra del bar y puso su mano en el hombro de Sara. Sabía por lo que había pasado. Los demás los miraban con una mezcla de incredulidad y terror. Mientras tanto, a miles de metros por encima de sus cabezas, los aviones empezaban a caer del cielo sin que nadie pudiera hacer nada para evitarlo. El aeropuerto de Barcelona estaba a unos treinta kilómetros de Badalona y cientos de aviones comerciales de todo el mundo sobrevolaban la zona a diario.


Un Boeing 777-300ER de la Oceanic Airlines con 451 pasajeros a bordo fue el primero en caer. Impactó en el mar, boca abajo, a unos veinte metros de la costa de Badalona, frente a su playa de pescadores. La velocidad y fuerza del impacto fue tal, que el aparato se partió en cuatro partes principales. El morro quedó incrustado en la arena del fondo, desintegrándose en el acto. La parte de cola salió disparada hacia la Rambla, llevándose por delante el tendido eléctrico ferroviario que parte en dos el litoral badalonés y chocando finalmente con una vivienda a dos números de Els Genis. La parte central del fuselaje se partió por la mitad, enviando parte de una ala a la playa, donde después de rebotar violentamente, acabó en las vías del tren. El resto quedó flotando en mar, marcando el lugar de la tragedia. El edificio que había sido dañado empezó a derrumbarse, arrastrando al bloque vecino. Algunos fuegos empezaron a originarse al romperse las tuberías del gas. El estruendo fue brutal. El Matriarcado lo escuchó todo, acojonado. Eli sostenía su muleta en alto inconscientemente, Lara se había refugiado a la espalda de Javi y Sara se mantenía de pie, pálida, impávida, escrutando el silencio posterior al choque.
-Están aquí.- Eli miró a Sara.
-¿Quién?- Javi frunció el ceño.
-Tenemos que irnos.- Sara asintió mirando a Eli.
-¿A dónde? Ni siquiera sabemos qué pasa.- Javi recordó de nuevo al grupo.
-Yo no salgo de aquí sin saber qué pasa fuera. ¿Estamos locos o qué?- Lara no podía esconder su temor.

Más explosiones. El suelo vibra. Las paredes tiemblan. Las lámparas bailan colgadas del techo. Una bombilla parpadea y se apaga.
-¡Abridme, cabrones! ¡Abrid la puerta!- Judith golpea la puerta trasera de Els Genis. Dentro del bar se miran unos a otros y finalmente, Javi abre a Judith, quien con su bajo al hombro y cubierta de polvo gris, entra al bar como alma que lleva el diablo.
-¡No os vais a creer lo que me ha pasado!- En un gesto rápido, deja el bajo a un lado y empieza a quitarse el polvo de encima.
-¿Te han perseguido niños caníbales?- Judith niega enérgicamente con la cabeza.
-¿Te has cargado a un yonki a muletazos?- Sigue negando con la cabeza, sin escuchar lo que le dicen.
-No, pero...-Judith para en seco. Frunce el ceño.
-¿Qué? ¿Cómo? ¿Eh?- La cara de confusión de Judith es épica.

Y justo entonces, el bar se queda a oscuras.

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